Aunque cada proceso es único, hay situaciones que aparecen con frecuencia.
Ansiedad y preocupación constante
Anticipación, miedo, tensión, necesidad de control o pensamientos que no se detienen.
Ataques de pánico
Crisis intensas con ahogo, palpitaciones, sensación de peligro o miedo a perder el control.
Ansiedad social
Miedo al juicio, vergüenza, evitación de situaciones sociales o sensación de estar siempre observada.
Depresión y bajo estado de ánimo
Tristeza persistente, apatía, cansancio, vacío, culpa o pérdida de interés.
Duelo y pérdidas
Duelo por muerte, ruptura, enfermedad, cambios vitales o pérdida de una etapa.
Pensamientos intrusivos y rumiación
Pensamientos que se repiten, generan culpa, miedo o dificultad para soltar lo que preocupa.
Trauma y experiencias difíciles
Experiencias que dejan huella en los vínculos, la confianza, el cuerpo o la sensación de seguridad.
Trastorno límite de la personalidad, vínculos y regulación emocional
Emociones intensas, miedo al abandono, sensación de vacío o dificultad para regularse.
Autoestima, culpa y autoexigencia
Sensación de no ser suficiente, perfeccionismo, culpa constante o miedo a decepcionar.
Dependencia emocional y dificultades vinculares
Miedo al abandono, necesidad de aprobación, límites difusos o vínculos que hacen daño.
Trastornos de la conducta alimentaria y relación con el cuerpo
Restricción, atracones, culpa, miedo a engordar o conflicto con la comida y el cuerpo.
Estrés, burnout y crisis vitales
Desgaste, bloqueo, cambios importantes, decisiones difíciles o sensación de desorganización.